
Mi nombre es Pablo, nacido en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe, Argentina.
A mediados de octubre del año 2002, cuando visitaba una feria de artesanos de jerarquía nacional realizada en la localidad de Rosario, entre los diversos stands de artesanos, conocí lo que pronto sería mi pasión: utensilios de cocina realizados por un maestro artesano promediando sus 70 años. La mayoría eran ollas de cobre bien pulidas y resplandecientes, encantadoras a la vista.
Quedé fascinado por el cobre, metal noble de color pardo rojizo y caracterizado por su belleza. Observé cada pieza, cada detalle, cuya elaboración demostraba que eran objetos de una artesania fina y exquisita. Esta imagen quedó rondando en mi mente -cito a Seneca: "El tiempo descubre la verdad"; y así comenzó lo que sería mi hobbie.
Un año después, era aprendiz de Antonino, ese gran maestro artesano.
Recuerdo mi primer trabajo, un cucharón con el que aprendí a martillar ese metal maleable. Luego realicé mi primer olla y así se sumaron más y más utensilios, que hoy en día decoran la cocina de mi casa.
Son decorativos y funcionales, le otorgan personalidad a mi cocina y cada vez que realizamos deliciosos platos (mi esposa y yo), buscamos la olla adecuada, cuya cocción otorga un incomparable sabor.
A mediados de octubre del año 2002, cuando visitaba una feria de artesanos de jerarquía nacional realizada en la localidad de Rosario, entre los diversos stands de artesanos, conocí lo que pronto sería mi pasión: utensilios de cocina realizados por un maestro artesano promediando sus 70 años. La mayoría eran ollas de cobre bien pulidas y resplandecientes, encantadoras a la vista.
Quedé fascinado por el cobre, metal noble de color pardo rojizo y caracterizado por su belleza. Observé cada pieza, cada detalle, cuya elaboración demostraba que eran objetos de una artesania fina y exquisita. Esta imagen quedó rondando en mi mente -cito a Seneca: "El tiempo descubre la verdad"; y así comenzó lo que sería mi hobbie.
Un año después, era aprendiz de Antonino, ese gran maestro artesano.
Recuerdo mi primer trabajo, un cucharón con el que aprendí a martillar ese metal maleable. Luego realicé mi primer olla y así se sumaron más y más utensilios, que hoy en día decoran la cocina de mi casa.
Son decorativos y funcionales, le otorgan personalidad a mi cocina y cada vez que realizamos deliciosos platos (mi esposa y yo), buscamos la olla adecuada, cuya cocción otorga un incomparable sabor.