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miércoles, 27 de enero de 2010

Un repaso al pasado


Mi nombre es Pablo, nacido en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe, Argentina.
A mediados de octubre del año 2002, cuando visitaba una feria de artesanos de jerarquía nacional realizada en la localidad de Rosario, entre los diversos stands de artesanos, conocí lo que pronto sería mi pasión: utensilios de cocina realizados por un maestro artesano promediando sus 70 años. La mayoría eran ollas de cobre bien pulidas y resplandecientes, encantadoras a la vista.
Quedé fascinado por el cobre, metal noble de color pardo rojizo y caracterizado por su belleza. Observé cada pieza, cada detalle, cuya elaboración demostraba que eran objetos de una artesania fina y exquisita. Esta imagen quedó rondando en mi mente -cito a Seneca: "El tiempo descubre la verdad"; y así comenzó lo que sería mi hobbie.
Un año después, era aprendiz de Antonino, ese gran maestro artesano.
Recuerdo mi primer trabajo, un cucharón con el que aprendí a martillar ese metal maleable. Luego realicé mi primer olla y así se sumaron más y más utensilios, que hoy en día decoran la cocina de mi casa.
Son decorativos y funcionales, le otorgan personalidad a mi cocina y cada vez que realizamos deliciosos platos (mi esposa y yo), buscamos la olla adecuada, cuya cocción otorga un incomparable sabor.

¿Por qué cocinar en cobre?

Por las características de este noble metal, una olla de cobre retiene el calor por más tiempo, además de distribuirlo de forma uniforme en toda la cocción, por lo tanto, estarías economizando energía.

Material predilecto de los cocineros del mundo para preparar dulces, preparaciones con chocolate, y carnes estofadas o guisadas.

Previo a catar una cerveza



Ah! me olvidaba... para los que le gusta la cerveza bien fría, antes de servirla, colocarla en una jarra de cobre en el freezer por 5 minutos, reposera y pies en remojo, y a disfrutar del verano.

¿Cómo catar una buena cerveza?

La cerveza se disfruta primero con los ojos y la nariz.

Hay que beber pequeños sorbos y dejar que impregne el paladar, deslizándose por toda la boca.

Debemos observar su brillo y transparencia. La espuma debe ser blanca y cremosa; mientras aspiramos se debe percibir el olor de la malta.

La calidad se mide en función de su amargor y aroma.

Una buena cerveza debe dejar suavidad en el paladar; no debe ser pastosa ni seca.

Para experimentar un sabor incomparable te recomiendo catar una cerveza artesanal, cuyo sabor particular es gracias a ese proceso artesanal que se realiza sin conservantes ni aditivos. Y si realmente querés deleitarte con una cerveza usando todos tus sentidos, no existe nada mejor que degustarla en un jarro de cobre, ya que mantiene por más tiempo su temperatura, sabor, aroma y espuma; y ni hablar si es con amigos. Salud.