Hay que beber pequeños sorbos y dejar que impregne el paladar, deslizándose por toda la boca.
Debemos observar su brillo y transparencia. La espuma debe ser blanca y cremosa; mientras aspiramos se debe percibir el olor de la malta.
La calidad se mide en función de su amargor y aroma.
Una buena cerveza debe dejar suavidad en el paladar; no debe ser pastosa ni seca.
Para experimentar un sabor incomparable te recomiendo catar una cerveza artesanal, cuyo sabor particular es gracias a ese proceso artesanal que se realiza sin conservantes ni aditivos. Y si realmente querés deleitarte con una cerveza usando todos tus sentidos, no existe nada mejor que degustarla en un jarro de cobre, ya que mantiene por más tiempo su temperatura, sabor, aroma y espuma; y ni hablar si es con amigos. Salud.
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